EN CONSTRUCCIÓN PERMANENTE
Este blog está dedicado a unos momentos muy concretos de la historia musical de Cerdanyola del Vallès sin que sea su objetivo mostrarlo todo, pues no disponemos de tanto material ni de tanto tiempo. Tan sólo es una pequeña parte de lo ocurrido en las dos últimas décadas del siglo XX. Material arrinconado en cajas de zapatos que se quiere dejar ver. Eso es todo. Si alguien dispone de material y ganas, aquí estamos.

divendres

JOHNNY ADAMS with SOUL TWISTERS

1992
V Festival Internacional Blues de Cerdanyola
16 de maig, Pabellón

Johhny Adams, voz
Mike Duke, guitarra
Don Shetler, saxo
Robert Nelson, teclados
Gregory Holtm Bajo
Edward Scheer, batería

Juan Antonio Hidalgo, Gerardo Sanz, Toni Avaro, Manuel Ibarro, Johnny Adams i Carles Arbués (Pavelló Municipal)

Resumen de Prensa:
"Yo estuve allí"
musicalmente aquello no tuvo color. Al contrario: fue una gran explosión de colores, de todos los colores del ritmo, organizada en torno a una banda de bregadores veteranos del blues y a una voz para la que faltan calificativos. Podría decirse que apodar a Johnny Adams como el canario azabache es quedarse corto, porque este voclaista supera en registros al pajarillo mejor adiestrado. Cada vez que Adams jugaba con el pñublico no había forma de seguirle en sus escaladas hacia lo imposible buscando notas que se salían, comoquien dice, de pentagrama.... una magnifica fiesta en la que sólo había que mirar a los ojos de la gente, para darse cuenta de que en aquel momento todos eran felices. Vamos, que el concierto será recordado con uno de esos "yo estuve allí", con los que se viene a decir que la actuación de marras marcó época. Con sesiones como ésta, el festival de blues de Cerdanyola tiene mucho que ganar y muy poco que perder.
El Observador, 19 de mayo, (Ferran Riera)

"Adams: ángel, clase y duende"
se sale de catálogo. Su falsete es de tal perfección y equilibrio que puede tutearse sin sonrojo con los de Aaron Neville o Al Green, su timbre de barítono anda a la par en aterciopelamiento y ductilidad con el de Lou Rawls, su swing, elegancia y frasco corren parejos con los de Nat Cole. Johnny Adams es un atñentico exceso de  calidad. Se han dado conciertos enérgicos, contundentes, comunciativos a lo largo de sus cuatromediciones precedentes, pero nunca hasta ahora hubo toque mágico en el pabellón. Nunca, hasta que llegó Adams con el soporte de Mike Duke y los Soul Twisters, fue posible olvidarse de dónde estabamos, dejarse absorver por el embrujo y el dominio absoluto que preñaban el trabajo de un verdaero maestro. Fue un caramelo, y lo más más fascinante, es que captabas a la perfección que aquel primor podía todavia ir a más, a mucho más. estabamos ante un cinco estrellas. En conjunto, una pasada de bien hacer y mejor sensibilidad.
La Vanguardia, 23 de mayo (Mingus B. Formentor)

El esperado Johnny Adams ofreció un auténtico recital de gala.....Con su voz dominante y de un registro amplisimo, Adams repasó algunos clásicos y se recreó en baladas a tiempode gospel en las que sus cuerdas voclaes llegaron hasta el estremecimeinto.
El País, 25 de mayo (Miquel Jurado)

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